Sabe que la humillación no te debilita: te fortalece. Cuanto más egoísta eres, más humillación sientes. Cuando eres como un niño y tienes un mayor sentido de parentesco, no te sientes humillado. Cuando estás empapado de amor por la Existencia, por lo Divino, nada puede humillarte.
Los acontecimientos te traen pequeñas alegrías, mientras que la existencia te trae dicha.
Cada cosa pequeña tiene un propósito; al mismo tiempo, no tiene propósito porque todo esto es un juego. Es la existencia total, más allá del propósito. Así que puedes decir, en términos prácticos, que no hay propósito. Si acaso tienes que fijarte en un propósito, entonces el propósito de la naturaleza es llevarte a la Fuente: recordarte la Fuente, conectarte con tu Fuente.
¿Cómo salimos de nuestra mente pequeña? Cuando investigamos el núcleo de nuestra existencia. ¿Qué es la vida? ¿Quién soy yo? Este espíritu de autoindagación puede despertar algo dentro de ti.
La existencia es un Hecho, vivir es un Arte.
El amor no es una emoción. Es tu misma existencia.
La oración dentro de la respiración es silencio; el amor dentro del infinito es silencio; la Sabiduría sin palabras es silencio; la compasión sin propósito es silencio; la acción sin actor es silencio; sonreír con toda la existencia es silencio.