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Citas sobre la familia de Papa Juan Pablo Ii

  • El modelo primordial de la familia debe buscarse en Dios mismo, en el misterio trinitario de su vida. El divino «Nosotros» es el patrón eterno del «nosotros» humano, especialmente de ese «nosotros» formado por el hombre y la mujer creados a imagen y semejanza divinas... El ser humano es creado «desde el mismo comienzo» como varón y mujer: la vida de toda la humanidad—tanto de pequeñas comunidades como de la sociedad en su conjunto—está marcada por esta dualidad primordial.
  • Por eso la inquietud moral está destinada a volverse aún más aguda. Es evidente que un defecto fundamental, o más bien una serie de defectos, en efecto una maquinaria defectuosa, está en la raíz de la economía contemporánea y de la civilización materialista, que no permite que la familia humana se libere de situaciones tan radicalmente injustas.
  • Mantener una familia alegre requiere mucho tanto de los padres como de los hijos. Cada miembro de la familia tiene que convertirse, de manera especial, en servidor de los demás.
  • La familia, como comunidad educadora fundamental y esencial, es el medio privilegiado para transmitir los valores religiosos y culturales que ayudan a la persona a adquirir su propia identidad. Fundada en el amor y abierta al don de la vida, la familia contiene en sí misma el futuro mismo de la sociedad; su tarea más especial es contribuir eficazmente a un futuro de paz.
  • Qué hermosa es la familia que recita el Rosario cada tarde.
  • El gran peligro para la vida familiar, en medio de cualquier sociedad cuyos ídolos son el placer, la comodidad y la independencia, está en el hecho de que la gente cierra el corazón y se vuelve egoísta.
  • La verdadera santidad no significa huir del mundo; más bien, consiste en el esfuerzo por encarnar el Evangelio en la vida cotidiana, en la familia, en la escuela y en el trabajo, y en la participación social y política.
  • Así como es la familia, así es la nación, y así es todo el mundo en el que vivimos.
  • Cada esfuerzo por hacer que la sociedad sea sensible a la importancia de la familia es un gran servicio a la humanidad.
  • La historia de la humanidad, la historia de la salvación, pasa por medio de la familia.
  • La familia que ora junta, permanece unida.
  • ¡Ama a la familia! Defiéndela y promuévela como la célula básica de la sociedad humana; cuídala como el santuario primordial de la vida. Presta gran atención a la preparación de las parejas comprometidas y mantente cerca de las parejas jóvenes casadas, para que sean para sus hijos y para toda la comunidad un testimonio elocuente del amor de Dios.
  • La enfermedad de un miembro de la familia, de un amigo o de un vecino es un llamado a los cristianos para demostrar una compasión verdadera: ese compartir con suavidad y perseverancia el dolor de otro.
  • Sí, la civilización del amor es posible; no es una utopía. Pero solo es posible mediante una referencia constante y pronta al "Padre del cual se nombra en la tierra toda paternidad y maternidad", de quien proviene toda familia humana.
  • La historia de la humanidad, la historia de la salvación, pasa por el camino de la familia... La familia se coloca en el centro de la gran lucha entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, entre el amor y todo lo que se opone al amor.
  • En el niño recién nacido se realiza el bien común de la familia.
  • El matrimonio es un acto de voluntad que significa e implica un don mutuo, que une a los esposos y los vincula con sus almas futuras, con las que forman una sola familia: una iglesia doméstica.
  • Queridos jóvenes de todos los idiomas y culturas, les espera una tarea elevada y emocionante: la de convertirse en hombres y mujeres capaces de solidaridad, paz y amor por la vida, con respeto por todos. Conviertanse en artesanos de una nueva humanidad, donde hermanos y hermanas—miembros todos de la misma familia—puedan al fin vivir en paz.
  • Los pobres de Estados Unidos y del mundo son tus hermanos y hermanas en Cristo. Nunca debes conformarte con dejarlos solo las migajas del banquete. Debes tomar de tu sustancia, y no solo de tu abundancia, para ayudarlos. Y debes tratarlos como huéspedes en tu mesa familiar.
  • [Hablando del matrimonio y la familia] En todo este mundo no hay una imagen de Dios, Unidad y Comunidad más perfecta y más completa. No existe otra realidad humana que corresponda más, hablando humanamente, a ese misterio divino.