Independientemente de las dudas y las convicciones, y por el Amor Infinito que siento por todos y cada uno, continúo viniendo como el Avatar, para que la humanidad, una y otra vez, me juzgue por su ignorancia, con el fin de ayudar al hombre a distinguir lo Real de lo falso.
Cuando estalla la burbuja de la ignorancia, el sí mismo reconoce su unidad con el Sí mismo indivisible. Las palabras que proceden de la Fuente de la Verdad tienen un significado real. Pero cuando los hombres pronuncian esas palabras como si fueran suyas, las palabras se vuelven sin sentido.
Todo lo que vive se esfuerza por la felicidad; sin embargo, mil y un dolores y miedos acompañan cada placer que el hombre busca por la ignorancia de la exclusividad.