Cuando confías en un amigo que en realidad es tu enemigo, entonces él puede causar el mayor daño. La ignorancia es nuestro mayor enemigo.
Dios es como el sol, la fuente de toda luz. Si damos la espalda al sol, solo obtendremos la sombra o la oscuridad. Como no hay oscuridad en el sol, de la misma manera no hay mal ni maldad en Dios; solo hay bien y amor en Dios. Sin embargo, cuando le damos la espalda, vemos solo ignorancia, oscuridad y Su ausencia.
Debemos dejar que la luna llena de la presencia de Dios brille en nuestros corazones para disipar la oscuridad y despejar las nubes de la ignorancia. Cuando percibimos a todos los seres vivos como estrellas luminosas y a Dios como luna llena, entonces se manifiesta en nuestra vida la verdadera belleza y el amor.
Cada pensamiento, palabra y obra realizados en un intento por encontrar la felicidad aparte de nuestro servicio a Dios nos ata más, nos cubre y nos enreda en la ignorancia.