Swami Rama Citas sobre la verdad
Sé que esto te decepcionará, pero es la verdad: nadie fuera de ti puede darte la salvación. No confíes ni dependas de nadie para eso. La verdad es que tenemos que iluminarnos a nosotros mismos. Tienes que encender tu propia lámpara; nadie más te dará la salvación. El método sencillo para la iluminación es conocer primero tu propio ser. Aprende a trabajar contigo mismo; no te rindas en eso. Renuncia a cualquier otra cosa, pero no renuncies a esa meta.
La verdad es esa fuerza divina que habita en el corazón de cada individuo. Es la realidad eterna y omnipresente que une a todos los individuos y, finalmente, conecta toda la existencia en una sola conciencia divina. A esa fuerza divina se le llama Dios.
Una vez que estamos decididos a buscar la verdad a través de pensamientos, palabras y acciones purificados, es seguro que encontraremos el camino y alcanzaremos la meta. La propia Verdad se convierte en nuestra guía, y sin cometer errores nos encontraremos en la senda correcta.
Si te preparas para conocer el conocimiento superior, entonces te harás merecedor. Merecer significa aumentar tu capacidad. Quieres poner todo el océano en un cubo. El océano está ahí. Puedes tenerlo, pero no tienes la capacidad. Cuando te hagas merecedor, tendrás la capacidad. El Señor, la realidad, la verdad, siempre está dentro de ti. Solo tienes que volverte consciente. Puedes hacer esfuerzos sinceros para trabajar contigo mismo.
Es imposible comprender lo que existe mediante el razonamiento o los debates intelectuales. La verdad absoluta no puede demostrarse científicamente porque no puede observarse, verificarse ni demostrarse a través de percepciones sensoriales. (…) Por eso los científicos no pueden llegar a ninguna conclusión objetiva sobre la inmortalidad del alma y la vida después de la muerte, y en cualquier caso, nada podría convencerlos. (…) El mundo objetivo es solo la mitad del universo. Lo que percibimos a través de nuestros sentidos no es el mundo en su totalidad. La otra mitad, que incluye la mente, los pensamientos y las emociones, no puede explicarse mediante percepciones sensoriales de objetos externos. (…) El alma no ha sido creada. Es esencialmente conciencia y es perfecta. Tras la disolución del cuerpo burdo, todo permanece latente. El alma sobrevive.
Creer en Dios y experimentar la presencia de Dios en cada momento son dos cosas diferentes. Antes de la experiencia directa real de la verdad, uno puede creer en la existencia de Dios, pero esa creencia sigue siendo imperfecta.
