Teresa De Ávila Citas sobre el alma
Cada uno de nosotros tiene un alma, pero olvidamos valorarla. No recordamos que somos criaturas hechas a imagen de Dios. No entendemos los grandes secretos escondidos dentro de nosotros.
Sucede constantemente que el Señor permite que un alma caiga para que pueda volverse más humilde y crecer.
Esfuérzate por cerrar los ojos del cuerpo y abrir los del alma, y mira dentro de tu propio corazón.
Recuerda que solo tienes un alma; que solo tienes una muerte que morir; que solo tienes una vida… Si haces esto, habrá muchas cosas por las que no te preocuparás.
En un estado de gracia, el alma es como un pozo de agua límpida, del cual fluyen solo corrientes de cristal más claro. Sus obras agradan tanto a Dios como al hombre, y se elevan desde el Río de la Vida, junto al cual está arraigada como un árbol.
El amor verdadero crece mediante el sacrificio, y cuanto más profundamente el alma rechaza la satisfacción natural, más fuerte y más desprendida se vuelve su ternura.
Un principiante debe verse a sí mismo como alguien que sale a crear un jardín para el placer de su Señor, en un suelo en gran parte estéril, lleno de malezas. Su Majestad arranca las malezas y pondrá plantas buenas en su lugar. Pensemos que esto ya está hecho cuando el alma decide practicar la oración y ha comenzado a hacerlo.
