Mística, teóloga y reformadora española de la orden carmelita, es conocida por sus profundas ideas espirituales y sus escritos sobre la oración contemplativa y la naturaleza de la unión divina. Su trabajo enfatiza la importancia del silencio interior y el cultivo de una relación directa y personal con Dios. Sus enseñanzas sobre la experiencia mística y la transformación interior continúan inspirando a los buscadores de profundidad espiritual en muchas tradiciones.
¿Cómo es que no morimos de amor al ver que Dios mismo no pudo hacer más que derramar Su sangre divina gota a gota por nosotros? Cuando, como hombre, se preparaba para morir, se hizo nuestro alimento para darnos vida. Dios se vuelve alimento, pan para sus criaturas. ¿No es suficiente para hacernos morir de amor?
Recuerda que solo tienes un alma; que solo tienes una muerte que morir; que solo tienes una vida… Si haces esto, habrá muchas cosas por las que no te preocuparás.
Florecimos en la Primavera. Nuestros cuerpos son las hojas de Dios. Las estaciones aparentes de la vida y la muerte que nuestros ojos pueden sufrir; pero nuestras almas, querido, solo diré esto con franqueza: son Dios mismo; nunca pereceremos hasta que Él lo haga.