Mística, teóloga y reformadora española de la orden carmelita, es conocida por sus profundas ideas espirituales y sus escritos sobre la oración contemplativa y la naturaleza de la unión divina. Su trabajo enfatiza la importancia del silencio interior y el cultivo de una relación directa y personal con Dios. Sus enseñanzas sobre la experiencia mística y la transformación interior continúan inspirando a los buscadores de profundidad espiritual en muchas tradiciones.
Cristo no tiene cuerpo ahora, sino el mío. Él ora en mí, trabaja en mí, mira a través de mis ojos, habla a través de mis palabras, trabaja con mis manos, camina con mis pies y ama con mi corazón.
Nuestro cuerpo tiene este defecto: cuanto más cuidado y comodidades se le brindan, más necesidades y deseos encuentra.
Esfuérzate por cerrar los ojos del cuerpo y abrir los del alma, y mira dentro de tu propio corazón.
Este cuerpo nuestro tiene un solo defecto: cuanto más lo consientes, más cosas descubre que son esenciales para él. Es extraordinario lo mucho que le gusta ser consentido.
Cristo ya no tiene cuerpo en la tierra, sino el tuyo; no tiene manos ni pies, sino los tuyos. Tuyos son los ojos con los que Cristo mira su compasión hacia el mundo. Tuyos son los pies con los que debe ir haciendo el bien. Tuyas son las manos con las que debe bendecirnos ahora.