En el jardín de tu corazón, no plantes nada más que la rosa del amor.
El amor es una luz que nunca habita en un corazón poseído por el miedo.
La palabra de Dios es una lámpara, cuya luz son estas palabras: “Vosotros sois los frutos de un solo árbol, y las hojas de una sola rama. Tratad unos con otros con el máximo amor y armonía...” Tan poderosa es la luz de la unidad que puede iluminar toda la tierra.
¡Oh, hijos de los hombres! El propósito fundamental que anima la Fe de Dios y Su Religión es salvaguardar los intereses y promover la unidad de la raza humana, y fomentar el espíritu de amor y compañerismo entre los hombres.
¡Oh, habitantes de la tierra! La religión de Dios es amor y unidad; no la hagáis causa de enemistad ni de disensión.