Donde gobierna el amor, no hay voluntad de poder; y donde predomina el poder, el amor falta. El uno es la sombra del otro.
Ya no estoy solo conmigo mismo, y solo puedo recordar de manera artificial el aterrador y hermoso sentimiento de la soledad. Este es el lado sombrío de la fortuna del amor.
Cuando asumimos que Dios es un principio guía, bien, con seguridad, un dios suele caracterizarse por cierto sistema de pensamiento o de moralidad. Por ejemplo, tomemos el Dios cristiano, el summum bonum: Dios es amor, y el amor es el principio moral más alto; y Dios es espíritu, siendo el espíritu la idea suprema de significado. Todos nuestros conceptos morales cristianos derivan de tales suposiciones, y la esencia suprema de todos ellos es lo que llamamos Dios.