El cuerpo es solo una vestimenta. ¿Cuántas veces has cambiado tu ropa en esta vida, y aun así no dirías que has cambiado? Del mismo modo, cuando abandonas este vestido corporal al morir no cambias. Eres exactamente el mismo: un alma inmortal, un hijo de Dios.
Amar a quienes te aman es fácil. Amar a quienes no te aman no es tan simple. Si quieres cambiar a alguien, da un mejor ejemplo. Muestra más bondad, más comprensión, más amor. Eso tiene un efecto seguro. A quienes no son bondadosos, muéstrales bondad. A quienes son mezquinos, muéstrales grandeza de corazón.
Como tú solo eres responsable de tus pensamientos, solo tú puedes cambiarlos. Querrás cambiarlos cuando te des cuenta de que cada pensamiento crea según su propia naturaleza. Recuerda que la ley funciona en todo momento y que tú siempre estás demostrando según el tipo de pensamientos que acostumbras albergar. Por lo tanto, empieza ahora a pensar solo esos pensamientos que te traerán salud y felicidad.
Las palabras impregnadas de sinceridad, convicción, fe e intuición son como bombas de vibración altamente explosivas que, al activarse, rompen las rocas de las dificultades y crean el cambio deseado.
El mayor temor del hombre común es la muerte, con su imposición brusca que interrumpe planes fortuitos y los apegos más queridos ante un cambio desconocido y no deseado. El yogui es un conquistador del dolor asociado con la muerte. Mediante el control de la mente y la fuerza vital y el desarrollo de la sabiduría, hace amistad con el cambio de conciencia llamado muerte—se vuelve familiar con el estado de calma interior y desapego de la identificación con el cuerpo mortal.
Cómo cambiarán ustedes el trabajo cuando yo me haya ido. Si volviera dentro de cien años, me pregunto si siquiera lo reconocería.
Como tú solo eres responsable de tus pensamientos, solo tú puedes cambiarlos.
Cambia tu vida cambiando tus pensamientos.
Si tienes una mente fuerte y plantas en ella una resolución firme, puedes cambiar tu destino.
Cámbiate a ti mismo y habrás hecho tu parte para cambiar el mundo.