Ayer era inteligente, así que quería cambiar el mundo. Hoy soy sabio, así que me estoy cambiando a mí mismo.
Todo lo que ves tiene sus raíces en el mundo invisible. Las formas pueden cambiar, pero la esencia permanece igual. Cada vista maravillosa desaparecerá, cada palabra dulce se desvanecerá; pero no te desanimes: la fuente de donde provienen es eterna, crece, se ramifica, dando nueva vida y nueva alegría. ¿Por qué lloras? La fuente está dentro de ti y todo este mundo brota de ella.
Quienes no quieren cambiar, que duerman.
Recuerda siempre que eres más valiente de lo que crees, más fuerte de lo que pareces, más inteligente de lo que piensas y el doble de hermosa de lo que jamás imaginaste. Ayer era inteligente, así que quería cambiar el mundo. Hoy soy sabia, así que me estoy cambiando a mí misma.