Sé consciente de ti mismo, observa tu mente, entrégale toda tu atención. No busques resultados rápidos; puede que no haya ninguno dentro de tu observación. Sin que lo sepas, tu psique experimentará un cambio; habrá más claridad en tu pensamiento, caridad en tu sentir y pureza en tu conducta. No necesitas apuntar a eso: verás el cambio de todos modos. Porque lo que eres ahora es resultado de la falta de atención y lo que te conviertas será el fruto de la atención.
Solo las personas que han ido más allá del mundo pueden cambiar el mundo.
No puedes cambiar el curso de los acontecimientos, pero sí puedes cambiar tu actitud, y lo que realmente importa es la actitud, no el mero evento.
Es más fácil cambiar que sufrir. Crece fuera de tu niñez. Eso es todo.
Todo lo que necesitas es dejar de buscar afuera lo que solo puede encontrarse dentro. Ajusta tu visión antes de actuar. Estás sufriendo de una confusión aguda. Aclara tu mente, purifica tu corazón, santifica tu vida: esta es la vía más rápida hacia un cambio en tu mundo.
La verdadera felicidad no puede encontrarse en cosas que cambian y pasan. El placer y el dolor se alternan inexorablemente. La felicidad proviene del Yo y solo puede encontrarse en el Yo. Encuentra tu verdadero Yo y todo lo demás vendrá con él.