En el verdadero diálogo, ambas partes están dispuestas a cambiar.
Todo puede comenzar contigo. Tú eres la base de cualquier cambio que ocurra en tu sociedad.
Al comer carne compartimos la responsabilidad del cambio climático, la destrucción de nuestros bosques y la intoxicación de nuestro aire y agua. El simple acto de volverse vegetariano marcará una diferencia en la salud de nuestro planeta.
Cuando plantas lechuga, si no crece bien, no culpas a la lechuga. Buscas razones por las que no está haciendo bien su trabajo. Quizá necesite fertilizante, o más agua, o menos sol. Nunca culpas a la lechuga. Pero si tenemos problemas con nuestros amigos o con la familia, culpamos a la otra persona. Sin embargo, si sabemos cómo cuidarlos, crecerán bien, como la lechuga. Culpar no tiene ningún efecto positivo, ni tampoco intentar persuadir usando razones y argumentos. Esa es mi experiencia. Sin culpas, sin razonamientos, sin argumentos: solo comprensión. Si entiendes y muestras que entiendes, puedes amar, y la situación cambiará.