No gastes tu tiempo pensando en el mundo ni en tus relaciones con individuos. Todo esto es impermanente. Solo tiene que ver con el cuerpo.
A medida que disminuyen los pensamientos mundanos, aumentan los pensamientos de Dios. Normalmente, la mente todo el tiempo desea estas cosas mundanas. A medida que se recortan los deseos uno por uno, la paz se vuelve más fuerte.
Cuando te ciñes al camino de la Verdad y la Rectitud, el dolor y la pobreza te persiguen. Pero solo son nubes que pasan por el cielo, ocultando por un poco de tiempo el esplendor del Sol.
Demasiado conocimiento de este libro solo lleva a dudas y confusión. Te llenas de demasiadas dudas preguntando “¿qué es esto?” y “¿qué es aquello?”, y desperdicias mucho tiempo en este conflicto.
El amor humano es, en su mayor parte, egoísmo; todo el tiempo piensa solo en la pequeña "yo". Ese "yo" es el ego.