En la práctica de la meditación sentada, te relacionas con tu vida diaria todo el tiempo. La práctica de meditación saca nuestros neurosis a la superficie en lugar de ocultarlas en el fondo de nuestras mentes. Nos permite relacionarnos con nuestras vidas como algo que se puede trabajar.
La iluminación es como presenciar el brillante sol por primera vez en la mañana. Es como ver las hermosas flores que crecen en el bosque, los ciervos retozones, un pájaro volando con orgullo, o peces nadando. La vida no es toda tan sombría. Por la mañana, cuando te cepillas los dientes, puedes ver qué brillantes están. La realidad tiene su propia gallardía, chispa y arrogancia. Puedes estudiar la vida mientras estás vivo. Puedes estudiar cómo lograr el brillo de la vida.
El desafío del guerrero es salir del capullo, salir al espacio, siendo valiente y al mismo tiempo gentil.
De hecho, una persona siempre descubre al empezar a practicar la meditación que salen a la luz todo tipo de problemas. Se revelan los aspectos ocultos de tu personalidad, porque por primera vez te estás permitiendo ver tu estado mental tal como es.
Si tienes que empezar, entonces ve hasta el final, porque si empiezas y te detienes, el asunto inconcluso que dejaste atrás empieza a perseguirte todo el tiempo.
El énfasis en la práctica se debe a que es el único momento en tu vida en el que puedes dirigir tu situación kármica.