Ten «espera eterna», paciencia infinita. Cuando tienes paciencia infinita, te darás cuenta de que Dios te pertenece. Ya sea por la conciencia o por la práctica, llegas al mismo lugar.
Habla menos, pero con más conciencia. Cada palabra que uses, úsala con propósito.
Disolver el nombre es conciencia. Disolver la forma es meditación. El mundo es nombre y forma. La dicha trasciende el nombre y la forma.
Eres silencio sólido, conciencia. Mil horas de palabras no pueden igualar una sola mirada: cien miradas no pueden igualar un minuto de silencio.