Cuando la humanidad es feliz, yo obtengo beneficio. Cuando la humanidad está en problemas o en violencia, no puedo escapar de eso.
Hoy en día nos enfrentamos a una enorme brecha entre ricos y pobres. Esto no solo es moralmente incorrecto, sino que es un error en la práctica. Lleva a que los ricos vivan con ansiedad y los pobres vivan con frustración, lo cual tiene el potencial de conducir a más violencia. Tenemos que trabajar para reducir esa brecha. Es verdaderamente injusto que algunas personas tengan tanto mientras otras pasan hambre.
La compasión y el amor constituyen la no violencia en la acción. Son la fuente de todas las cualidades espirituales: el perdón, la tolerancia, todas las virtudes. Le dan sentido a nuestras actividades y las vuelven constructivas. No hay nada asombroso en ser rico o estar muy educado; solo cuando el individuo tiene un corazón cálido, esos atributos se vuelven valiosos.