La violencia es un crimen contra la humanidad, porque destruye el tejido mismo de la sociedad.
Ante los problemas y decepciones de hoy, muchas personas intentarán escapar de su responsabilidad. Escapar en el egoísmo, escapar en el placer sexual, escapar en las drogas, escapar en la violencia, escapar en la indiferencia y en actitudes cínicas. Te propongo la opción del amor, que es lo opuesto a la huida.
Optar por la paz no significa una aceptación pasiva del mal ni una renuncia de principios. Exige una lucha activa contra el odio, la opresión y la desunión, pero no usando métodos de violencia. Construir la paz requiere una acción creativa y valiente.
No aceptemos la violencia como camino de paz. Empecemos, en cambio, respetando la verdadera libertad: la paz resultante podrá satisfacer las expectativas del mundo, porque será una paz construida sobre la justicia, una paz fundada en la incomparable dignidad del ser humano libre.
Gran parte de la violencia que sufre la humanidad en nuestros tiempos tiene sus raíces en el malentendido, así como en el rechazo de los valores y la identidad de las culturas extranjeras. El turismo mejora las relaciones entre individuos y pueblos; cuando son cordiales, respetuosas y se basan en la solidaridad, constituyen, por así decirlo, una puerta abierta a la paz y a la convivencia armoniosa.
La justicia social no puede alcanzarse con la violencia. La violencia mata lo que pretende crear.
La violencia y las armas nunca pueden resolver los problemas de los hombres.
De rodillas, te ruego que te apartes de los caminos de la violencia y regreses al camino de la paz. Quienes recurren a la violencia siempre afirman que solo la violencia produce cambios. Debes saber que existe una vía política y pacífica hacia la justicia.