Deléitate en la meditación y la soledad. Recompónte, sé feliz. Eres un buscador.
Que todos los seres sintientes sean felices y estén libres del sufrimiento.
Haz el bien con rapidez. Si eres lento, la mente, deleitándose en la travesura, te atrapará. Aléjate de la travesura. Una y otra vez, aléjate. Antes de que te sobrevenga la tristeza, pon tu corazón en hacer el bien. Hazlo una y otra vez, y te llenarás de alegría. Un necio es feliz hasta que su travesura se vuelve contra él. Y un hombre bueno puede sufrir hasta que su bondad florezca. No tomes a la ligera tus fallas, diciendo: «¿Qué son para mí?» Un jarro se llena gota a gota.