Haz que los demás sean verdaderamente felices mientras te esfuerzas por hacerte feliz. Di una palabra útil. Ofrece una sonrisa que anime. Haz un acto amable. Ofrece un poco de servicio. Limpia las lágrimas de quien está en angustia. Alisa un lugar áspero en el camino de otro. Sentirás una gran alegría.
No desees nada, renuncia a todos los deseos y sé feliz.
Eleva tu ser por encima de las decepciones y tentaciones de la mente. Ese es tu deber. Aprende a ser sabio. No desees nada, renuncia a todos los deseos y sé feliz. El verdadero progreso espiritual del meditador se mide por el grado en que logra la tranquilidad interior y la libertad del deseo.