Cuando entra una persona feliz a la habitación, es como si se hubiera encendido otra vela.
Oculta en la naturaleza interior del hombre real está la ley de su vida, y algún día la descubrirá y la usará conscientemente. Se sanará a sí mismo, se hará feliz y próspero, y vivirá en un mundo totalmente diferente. Porque habrá descubierto que la vida viene de adentro y no de afuera.
Levantarte cada mañana con la determinación de ser feliz es establecer tus propias condiciones para los acontecimientos de cada día. Hacer esto es condicionar las circunstancias en lugar de estar condicionado por ellas.