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Citas sobre Zen

  • Zen no es algún arte elegante y especial de vivir. Nuestra enseñanza es simplemente vivir, siempre en la realidad, en su sentido exacto. Hacer nuestro esfuerzo, momento tras momento, es nuestro camino.
  • Si estudias los escritos de los místicos, siempre encontrarás en ellos cosas que parecen paradojas, como en el Zen, en particular.
  • El Zen está en todas partes... Pero para ti, el Zen está aquí mismo.
  • Si tu creatividad surge de tu silencio, de tu Zen, de tus meditaciones, entonces es auténtica, original. Si solo surge como una ocupación porque te sientes perdido y no hay nada que hacer—unas largas vacaciones—entonces empiezas a hacer algo... Eso no sale de tus silencios; sale de tu mente loca.
  • Si quieres estudiar Zen, debes olvidar todas tus ideas previas y simplemente practicar zazen y ver qué tipo de experiencia tienes en tu práctica. Eso es naturalidad.
  • El secreto del Soto Zen son solo dos palabras: no siempre así.... En japonés son dos palabras, en inglés son tres. Ese es el secreto de nuestra práctica.
  • El Zen es realmente extraordinariamente simple, siempre que uno no intente ponerse "lindo" con ello o ande dando rodeos. El Zen es simplemente la sensación y la comprensión clara... de que detrás de la multiplicidad de acontecimientos y criaturas en este universo hay simplemente una sola energía: y aparece como tú, y todo es eso. La práctica del Zen consiste en comprender esa energía para "sentirla en los huesos".
  • En Zen, la pobreza es voluntaria y se considera no tanto como pobreza, sino como sencillez, libertad y ausencia de desorden.
  • Zen no es algún tipo de excitación, sino concentración en nuestra rutina cotidiana habitual.
  • En esencia, Satori es una experiencia repentina, y a menudo se describe como un «volteo» de la mente, igual que un par de balanzas se voltea de golpe cuando se ha vertido suficiente material en un platillo para desequilibrar el peso del otro. Por eso, es una experiencia que generalmente ocurre después de un largo y concentrado esfuerzo por descubrir el significado del Zen.
  • Aunque profundamente «inconsecuente», la experiencia zen tiene consecuencias en el sentido de que puede aplicarse en cualquier dirección, en cualquier actividad humana concebible, y que dondequiera que se aplique le presta una cualidad inconfundible al trabajo.
  • La práctica de la mente zen es la mente de principiante. La inocencia de la primera indagación—«¿qué soy yo?»—se necesita durante toda la práctica del zen. La mente del principiante está vacía, libre de los hábitos del experto, lista para aceptar, dudar y estar abierta a todas las posibilidades. Es un tipo de mente que puede ver las cosas tal como son, y que paso a paso y de golpe puede realizar la naturaleza original de todo.
  • Zen es un camino de liberación, que no se ocupa de descubrir qué es bueno o malo o ventajoso, sino de lo que es.
  • Quienes se sientan perfectamente físicamente suelen tardar más en obtener el verdadero camino del Zen.
  • No pensar en nada es zen. Una vez que lo sabes, caminar, estar de pie, sentarte o acostarte, todo lo que haces es zen. Saber que la mente está vacía es ver al Buda... Usar la mente para la realidad es ilusión. No usar la mente para buscar la realidad es conciencia. Liberarse de las palabras es liberación.
  • Si entiendes la práctica real, entonces la arquería u otras actividades pueden ser zen. Si no entiendes cómo practicar la arquería en su verdadero sentido, entonces aunque practiques con mucha fuerza, lo que adquieres es solo técnica. No te ayudará de principio a fin. Quizá puedas dar en el blanco sin intentarlo, pero sin arco y flecha no puedes hacer nada. Si entiendes el punto de la práctica, entonces incluso sin arco y flecha la arquería te ayudará. Cómo obtienes ese tipo de poder o habilidad es solo mediante la práctica correcta.
  • Pero la transformación de la conciencia emprendida en el taoísmo y el zen es más como la corrección de una percepción defectuosa o la curación de una enfermedad. No es un proceso adquisitivo de aprender cada vez más hechos o habilidades cada vez mayores, sino más bien un desaprender hábitos y opiniones erróneas. Como dijo Lao-tse: "El erudito gana cada día, pero el taoísta pierde cada día".
  • En la vida, así como en el arte, el Zen nunca desperdicia energía deteniéndose a explicar; solo indica.
  • El Zen es una liberación del tiempo. Pues si abrimos los ojos y vemos con claridad, se vuelve evidente que no hay otro tiempo que este instante, y que el pasado y el futuro son abstracciones sin ninguna realidad concreta.
  • Esto es lo que el Zen entiende por estar desapegado: no es estar sin emoción o sin sentir, sino ser alguien en quien el sentir no se vuelve pegajoso ni queda bloqueado, y a través de quien las experiencias del mundo pasan como reflejos de aves volando sobre el agua.
  • El Zen lo abarca todo. Nunca niega, nunca dice que no a nada; acepta todo y lo transforma en una realidad más elevada.
  • Por eso, la vida del Zen comienza con una desilusión respecto a la búsqueda de metas que en realidad no existen: el bien sin el mal, la gratificación de un yo que no es más que una idea, y el mañana que nunca llega.
  • La gente dice que practicar Zen es difícil, pero hay un malentendido sobre por qué. No es difícil porque sea duro sentarse en la postura de piernas cruzadas, ni porque sea difícil alcanzar la iluminación. Es difícil porque es difícil mantener nuestra mente pura y nuestra práctica pura en su sentido fundamental.
  • Para los estudiantes de Zen, una maleza es un tesoro. Con esta actitud, haga lo que hagas, la vida se convierte en un arte.
  • He vivido con varios maestros zen: todos ellos, gatos.