Si abres las axilas, el cerebro se vuelve ligero. No puedes rumiar ni caer en la depresión.
La luz que el Yoga arroja sobre la vida es algo especial. Es transformadora. No solo cambia la forma en que vemos las cosas; transforma a la persona que mira.
No practiques para la belleza cosmética; practica para la belleza cósmica. Practica para la belleza interior y la luz interior.
La dureza de un diamante forma parte de su utilidad, pero su verdadero valor está en la luz que brilla a través de él.
El yoga es una luz: una vez encendida, nunca se atenúa. Cuanto mejor sea tu práctica, más brillante será la llama.