El Yo es la única Realidad que siempre existe, y es por la luz del Yo que se ven todas las demás cosas.
La felicidad es tu verdadera naturaleza. Te identificas contigo mismo con el cuerpo y la mente, sientes sus limitaciones y sufres. Reconoce a tu verdadero yo para abrir el tesoro de la felicidad. Ese verdadero yo es la realidad, la Verdad Suprema: el yo de todo el mundo que ahora ves, el yo de todos los yos, el Uno real, el Supremo, el yo Eterno, distinto del ego o de la idea corporal del yo.
La autoindagación es el proceso y también la meta. “Yo soy” es la meta y la realidad final. Mantenerse en ello con esfuerzo es autoindagación. Cuando es espontánea y natural, es realización.
No hay mayor misterio que este: que seguimos buscando la realidad, aunque en realidad somos la realidad. Pensamos que hay algo escondiendo la realidad y que eso debe destruirse antes de alcanzar la realidad. ¡Qué absurdo! Llegará un día en que te reirás... de todos tus esfuerzos pasados. El día en que te rías también está aquí y ahora.
El tiempo es solo una idea. Solo existe la Realidad. Lo que tú pienses que es, así se ve.
No hay mayor misterio que este: seguimos buscando la realidad, aunque en realidad somos la realidad.
La concentración de la mente es, de alguna manera, común tanto al Conocimiento como al Yoga. El Yoga busca la unión del individuo con lo universal, con la Realidad. Esta Realidad no puede ser nueva. Debe existir incluso ahora, y existe.
El tiempo es solo una idea. Solo existe la Realidad. Lo que tú creas que es, así se ve. Si lo llamas tiempo, es tiempo. Si lo llamas existencia, es existencia, y así sucesivamente. Después de llamarlo tiempo, lo divides en días y noches, meses, años, horas, minutos, etc. El tiempo es inmaterial para el Camino del Conocimiento.
El Yo está aquí y ahora; es la única Realidad. No hay nada más.
La realidad es simplemente la pérdida del ego. Destruye el ego buscando su identidad. Como el ego no es una entidad, desaparecerá automáticamente y la realidad brillará por sí misma.
La miseria no existe en la realidad, sino solo en la mera imaginación.