Las cosas que más merecen nuestra gratitud simplemente las damos por hecho. Sin aire no podemos vivir más de un minuto o dos. Cada día respiramos hacia adentro y hacia afuera, pero, ¿alguna vez nos sentimos agradecidos por el aire? Si no bebemos agua, no podemos sobrevivir. Incluso nuestro cuerpo está compuesto en gran parte por agua. Pero, ¿le damos algún valor al agua? Cada mañana, cuando abrimos los ojos, vemos al sol bendiciéndonos al ofrecernos luz y energía vital, que tanto necesitamos. Pero, ¿le damos las gracias al sol?
La gratitud es lo más dulce en la vida de un buscador—en toda vida humana. Si hay gratitud en tu corazón, entonces habrá una dulzura tremenda en tus ojos.
Si tienes verdadera gratitud, se expresará automáticamente. Se verá en tus ojos, alrededor de tu ser, en tu aura. Es como la fragancia de una flor. En la mayoría de los casos, si hay una flor hermosa, la fragancia estará allí naturalmente. La flor y su fragancia no pueden separarse.