¿Alguna vez te has sentado muy quieto con los ojos cerrados y has observado el movimiento de tu propio pensar? ¿Has observado cómo trabaja tu mente? ¿O más bien, ha observado tu mente su propio funcionamiento, solo para ver cuáles son tus pensamientos, cuáles son tus sentimientos, cómo miras los árboles, las flores, los pájaros, a las personas, cómo respondes a una sugerencia o reaccionas ante una idea nueva? ¿Alguna vez has hecho esto?
Si tus ojos están cegados por tus preocupaciones, no puedes ver la belleza del atardecer.
Si te encuentras con el miedo, míralo a los ojos. Enfréntalo y notarás que el miedo se desvanece.