Avancemos en paz, con los ojos puestos en el cielo, el único objetivo de nuestros trabajos.
Recuerda que nada es pequeño a los ojos de Dios. Haz todo lo que hagas con amor.
Mira su adorable rostro. Mira sus ojos vidriosos y hundidos. Mira sus heridas. Mira a Jesús de frente. Allí verás cómo nos ama.
Para mí, la oración significa lanzarse desde el corazón hacia Dios; significa alzar los ojos, simplemente, hacia el cielo: un clamor de amor agradecido, desde la cima de la alegría o desde el fondo del desaliento; es una fuerza vasta y sobrenatural que abre mi corazón y me une estrechamente a Jesús.