Quienes me llaman Dios caerán en el profundo pozo del infierno. Consideradme como uno de sus esclavos y no tengan ninguna duda al respecto. Soy un servidor del Ser Supremo; y he venido a contemplar el maravilloso drama de la vida.
Si la gente usa la riqueza que Dios les dio solo para sí misma o para atesorarla, es como un cadáver. Pero si deciden compartirla con otros, se convierte en alimento sagrado.
Reconoce la Luz dentro de todos, y no consideres la clase social ni el estatus; no hay extraños en la casa de Dios.
Quien medita en la Realidad Suprema y practica la rectitud obtendrá a Dios y escapará del nacimiento y la muerte.
Quien no tiene fe en sí mismo nunca puede tener fe en Dios.