No te subestimes. La vida humana es tan alta como Dios mismo.
Dios es absolutamente santo y sabio. Su naturaleza, sus atributos y su poder son todos santos. Está en todas partes, es incorpóreo, no nacido, inmenso, omnisciente, omnipotente, misericordioso y justo. Es el creador, el protector y el destructor de los mundos.
La salvación es el estado de emancipación de la resistencia al dolor y de la sujeción al nacimiento y a la muerte, y de la vida de libertad y felicidad en la inmensidad de Dios.
Dios no tiene forma ni color. Es incorpóreo e inmenso. Todo lo que se ve en el mundo describe Su grandeza.