Ten «espera eterna», paciencia infinita. Cuando tienes paciencia infinita, te darás cuenta de que Dios te pertenece. Ya sea por la conciencia o por la práctica, llegas al mismo lugar.
Para quienes no tienen fe en Dios, el miedo es una forma de protegerlos. Pero si la fe es fuerte, no hay ansiedad por algo que esté en peligro.
Lo Divino se regocija en que tú seas feliz. Dios, o la Creación, se alegra tanto cuando tú estás feliz. Cuando bailas, cantas y saltas de alegría, eso es verdadera oración, verdadera meditación. La meditación es una fuente de gozo, una éxtasis; y lo Divino disfruta eso más. A lo Divino no le gusta tu sufrimiento.
El anhelo te da el poder de bendecir. Bendice toda la creación. Porque el anhelo que hay en ti es Dios.
El amor es ver a Dios en la persona que está a nuestro lado, y la meditación es ver a Dios dentro de nosotros.
Hoy es un regalo de Dios; por eso se llama presente.
Haz de tu hogar el hogar de Dios y habrá luz, amor y abundancia.
La meditación significa ver a Dios dentro de ti, y el amor es ver a Dios en la persona que está a tu lado.