Nunca olvides que todo lo que está ocurriendo es para tu propio bien. Con esto en mente, entrégate a lo Divino y soporta toda felicidad e infelicidad como un regalo de Dios.
Todo lo que ocurra es por la voluntad de Dios, ya sea placer o dolor; ten paciencia y acéptalo como voluntad del Señor.
Cuando un pensamiento llegue a tu mente, piensa en Dios.
Todos somos fuertes por la fuerza de Dios. El Señor es nuestro compañero constante. Refúgiate en Él y sé libre de la pena y la tristeza.
Que todo suceda como voluntad divina. Todos están atados por el hilo del karma. Solo sé una cosa: Dios lo está haciendo todo y es para el bien de todos.
Hijo mío, ¿qué hacer? Primero debes tener paciencia. Recuerda: todos están atados a su karma. Sin embargo, hay un pequeño libre albedrío. Aun así, no te preocupes. Hay Uno que siempre está listo para cuidarte. Confía en Dios. Ámalo.
Permite que las cosas sucedan como suceden. No vamos a ninguna parte. Dios no va a ninguna parte. Solo este mundo cambiante va.
No diferencies entre gurú y dios.
Practica tu sadhana con regularidad, tal como se indica. Recuerda una cosa: no te sientes a meditar demasiado tiempo. En su lugar, siéntate unas cuantas veces durante el día. Además, come comida sana y no comas en exceso. Si haces estas cosas, seguramente tendrás progreso espiritual, porque Dios ama a los humildes y a los mansos. Los escucha.
Ahora mismo Él te está atrayendo suavemente. Pero un día, cuando la mente y el cuerpo puedan tolerarlo, Dios te atraerá con fuerza y todo tu apego y tu cautiverio desaparecerán de inmediato.
Practica a diario y, por la gracia de Dios, serás libre.