Solo cuando la mente está quieta, tranquila, sin esperar, sin aferrarse ni resistir ninguna cosa, es posible ver lo que es verdadero. Es la verdad la que libera, no tu esfuerzo por ser libre.
¿Hay una meditación que no sea el ego intentando convertirse? ¿La meditación es consciente si cada esfuerzo implica tiempo?
Cuando la mente está relajada, ya no hace esfuerzo; cuando está en silencio durante solo unos segundos, entonces el problema se revela y se resuelve. Eso ocurre cuando la mente está quieta, en el intervalo entre dos pensamientos, entre dos respuestas. En ese estado de la mente, llega la comprensión.
La felicidad es extraña; llega cuando no la buscas. Cuando no haces esfuerzo por ser feliz, entonces, inesperadamente, misteriosamente, la felicidad está ahí, nacida de la pureza, de la belleza de ser.
Es la verdad la que libera, no tu esfuerzo por ser libre.