Si tu práctica es buena, podrías sentirte orgulloso de ella. Lo que haces es bueno, pero se le añade algo más. El orgullo es un extra. El esfuerzo correcto es deshacerse de algo extra.
Zen no es algún arte elegante y especial de vivir. Nuestra enseñanza es simplemente vivir, siempre en la realidad, en su sentido exacto. Hacer nuestro esfuerzo, momento tras momento, es nuestro camino.
Todo lo que haces está bien, nada de lo que haces está mal, y aun así debes hacer un esfuerzo incesante.
No despreciamos la idea de la iluminación, pero lo más importante es este momento, no algún día en el futuro. Tenemos que hacer nuestro esfuerzo en este momento. Esto es lo más importante para nuestra práctica.
Si te enorgulleces por tu logro o te desanimas por tu esfuerzo idealista, tu práctica te encerrará con un muro grueso.
La meta del esfuerzo de nuestra vida es llegar a la otra orilla, el Nirvana. Prajna paramita, la verdadera sabiduría de la vida, es que en cada paso del camino, la otra orilla en realidad se alcanza.