¿A qué tienes que temer? A nada. ¿A quién tienes que temer? A nadie. ¿Por qué? Porque quien se ha unido en fuerzas con Dios obtiene tres grandes privilegios: omnipotencia sin poder, embriaguez sin vino y vida sin muerte.
Donde hay Amor y Sabiduría, no hay ni Miedo ni Ignorancia. Donde hay Paciencia y Humildad, no hay ni Ira ni Molestia. Donde hay Pobreza y Alegría, no hay ni Codicia ni Avidez. Donde hay Paz y Contemplación, no hay ni Preocupación ni Inquietud. Donde está el Miedo a Dios para custodiar la morada, no puede entrar ningún enemigo. Donde hay Misericordia y Prudencia, no hay ni Exceso ni Dureza.
Donde hay caridad y sabiduría, no hay miedo ni ignorancia.