El «yo» desecha la ilusión del «yo» y, aun así, permanece «yo». Así es la paradoja de la autorrealización. Los realizados no ven ninguna paradoja en ello. Considera el caso del adorador: se acerca a Dios y le reza para ser absorbido en Él. Luego se entrega en la fe y por la concentración. ¿Y qué queda después? En el lugar del «yo» original, la entrega a sí mismo deja un residuo de Dios, en el cual el «yo» se pierde. Esa es la forma más alta de devoción o entrega y el punto máximo del desapego.
El sufrimiento es una ilusión.
Ríe con quienes ríen, llora con quienes lloran, pero no caigas en el río de la ilusión del mundo. Quédate en las orillas.
Sin estar en intercambio constante con el resto del cosmos, no puedes existir. La idea de la individualidad es una ilusión.
En este mundo de ilusión, donde al final del examen encontramos que todo tiene poca importancia, poco valor, si hay una señal de realidad, de algo en lo que se puede confiar, y en lo que se puede reconocer una señal de eternidad, está en la constancia de la amistad.
Un sistema de moral basado en valores emocionales relativos es una mera ilusión, una concepción profundamente vulgar que no tiene nada sólido y nada verdadero.
Estamos aquí para despertar de la ilusión de nuestra separación.
La mala compañía siempre debe evitarse; porque conduce a la lujuria y la ira, a la ilusión, al olvido del objetivo, a la destrucción de la voluntad (falta de perseverancia) y a la destrucción de todo. (Narada Bhakti Sutra)
El progreso espiritual sin control de la mente es simplemente una ilusión.
En la filosofía hindú, toda la creación se considera la Vishnu Lila, el juego de Vishnu. Lila significa danza o juego. También en la filosofía hindú llaman al mundo ilusión; y en latín la raíz de la palabra ilusión es ludere, que significa jugar.
Toda ilusión va y viene, pero el alma permanece inalterada. Lo que se entiende por realización de Dios es experimentar realmente esta cosa importante: que el alma es eterna.
Dios solo es real, y todo lo demás es ilusión.
La empatía con el dolor o la carencia de otra persona y el deseo de ayudar deben equilibrarse con un reconocimiento más profundo de la naturaleza eterna de toda vida y la ilusión de todo dolor. Entonces deja que tu paz fluya hacia todo lo que hagas, y estarás trabajando simultáneamente en los niveles de efecto y causa.
La naturaleza de la ilusión es que, cuando la atraviesas con la vista, desaparece.
Alá hizo que la ilusión pareciera real y lo real, ilusión. Ocultó el mar y volvió visible la espuma, invisible el viento y manifiesto el polvo. Ves el polvo girando, pero ¿cómo podría el polvo elevarse por sí mismo? Ves la espuma, pero no el océano. Invócalo con obras, no con palabras; porque las obras son reales y te salvarán en la vida infinita.
Si nos refugiamos en los pies de loto del maestro espiritual, podemos liberarnos de la ilusión, el miedo y la angustia. Si le rogamos de todo corazón su misericordia sin ningún engaño, entonces el maestro espiritual nos concede toda auspiciosidad.
Ustedes son sacerdotes, no líderes sociales o políticos. No caigamos en la ilusión de que servimos al Evangelio mediante un interés exagerado en el amplio campo de los problemas temporales.
Una mente que siempre compara, siempre mide, siempre engendrará ilusión. Si me mido a mí mismo contra ti, que eres más hábil, más inteligente, estoy luchando por parecerme a ti y me niego a mí mismo tal como soy. Estoy creando una ilusión.
Nada se encuentra dentro. Es una música sin cuerdas que se toca en el cuerpo. Penetra lo interior y lo exterior y te aleja de la ilusión.
Nuestra noción normal de la persona como una isla solitaria de conciencia es una ilusión dramática basada en imágenes teológicas.
Donde exista el deseo existe el ego, y donde exista el ego existe la ilusión, porque el ego es la mayor ilusión que hay. Incluso en un mendigo que no tiene nada más, encontrarás el mismo ego que hallarías en Alejandro Magno, porque desear es lo mismo. Alejandro Magno puede tener mucho dinero y mucho poder, eso no importa; aun así sigue deseando. El mendigo quizá no tenga nada, pero también desea.
Solo vemos el guion y no el papel sobre el que está escrito el guion. El papel está ahí, esté o no el guion sobre él. A quienes miran el guion como real, hay que decirles que no es real: es una ilusión, porque se apoya en el papel. La persona sabia ve tanto el papel como el guion como uno solo.
Dentro del cuerpo se toca una Música interminable, aunque sin instrumentos de cuerda. Esa música de la Palabra impregna toda la creación. Quien la escucha queda liberado de todas las ilusiones.
La ilusión por todas partes es ilusión. No tiene fin, así como no tiene fin la imaginación.
Vivimos en una cultura totalmente hipnotizada por la ilusión del tiempo, en la que el llamado momento presente se siente como nada más que una línea finísima e infinitesimal entre un pasado causante y un futuro absorbentemente importante. No tenemos presente. Nuestra conciencia está casi por completo ocupada con la memoria y la expectativa. No nos damos cuenta de que nunca hubo, no hay ni habrá otra experiencia que la experiencia presente. Por lo tanto, estamos desconectados de la realidad.