Donde el corazón está lleno de bondad, que no busca hacer daño a otro, ni en acto ni en pensamiento ni en deseo, ese amor pleno crea una atmósfera de armonía, cuyo poder benigno toca y sana a todos los que caen bajo su influencia. La paz en el corazón irradia paz a otros corazones, con mucha más seguridad que la contención engendra contención.
El corazón y la mente pueden encontrar paz y armonía contemplando la naturaleza trascendental del verdadero yo como vida suprema, resplandeciente.
La paz puede alcanzarse mediante la meditación sobre el conocimiento que dan los sueños. La paz también puede alcanzarse mediante la concentración en aquello que es más querido para el corazón.