La mente y el cuerpo son inertes. Cualquier energía o paz que experimentes solo puede venir del Yo. Deja caer la identificación con el cuerpo. Estas experiencias te están haciendo demasiado consciente del cuerpo. Solo sé consciente del Yo y trata de prestar la menor atención posible al cuerpo. El Yo es energía pura, poder puro. Aférrate a eso.
Los pensamientos que vienen y van no eres tú. Lo que viene y va no eres tú. Tu realidad es la paz. Si no lo olvidas, será suficiente.
Tu necesidad última es establecerte en la paz inmutable del Yo. Para ello debes renunciar a todos los pensamientos.
Tayumanuvar, un santo tamil que Bhagavan citaba a menudo, escribió en uno de sus poemas: “Mi Gurú solo me dijo que soy conciencia. Al oír esto, me aferré a la conciencia. Lo que me dijo fue solo una frase, pero no puedo describir la dicha que alcancé al aferrarme a esa frase sencilla. A través de esa sola frase alcancé una paz y una felicidad que nunca se pueden explicar con palabras.”