La libertad no nos la da nadie; tenemos que cultivarla nosotros mismos. Es una práctica diaria... Nadie puede impedirte ser consciente de cada paso que das o de cada respiración al inhalar y al exhalar.
El aliento es el puente que conecta la vida con la conciencia, y une tu cuerpo con tus pensamientos. Cada vez que tu mente se dispersa, usa tu respiración como medio para volver a tomar tu mente.
La ira es como una tormenta que se levanta desde el fondo de tu conciencia. Cuando sientas que viene, dirige tu atención a tu respiración.
Cada respiración que tomamos, cada paso que damos, puede llenarse de paz, alegría y serenidad.
La paz está presente aquí y ahora, en nosotros y en todo lo que hacemos y vemos… Cada respiración que tomamos, cada paso que damos, puede llenarse de paz, alegría y serenidad.