Consolar un alma miserable, secar las lágrimas de una persona que llora, es mayor que cualquier logro mundano.
Deberíamos aprender a amar a todos por igual, porque en esencia todos somos uno, un solo Atman, un solo alma.
El ashram es el cuerpo de la Madre. El alma de la Madre está en Sus hijos. Los hijos, todo el servicio que se hace para el ashram, se hace para la Madre. El ashram no es propiedad privada de nadie. Es el medio para proporcionar paz y tranquilidad a todo el mundo.
La vida real se desarrolla desde dentro. Vivir de verdad significa que el alma se expresa a través de todos los pensamientos, palabras y acciones de uno. Una persona se vuelve valiente una vez que comprende la naturaleza del alma imperecedera.
Si hemos podido dar felicidad a un alma—aunque sea por un minuto—hace que nuestra vida sea bendita.