La medicina sana el cuerpo; la meditación sana el alma. La medicina es hacia afuera; la meditación es hacia adentro. Y el hombre está completo solo cuando la medicina y la meditación están juntas en una profunda armonía.
El necio no sabe nada de Dios; nunca se topa con algo divino. Permanece como parte de la estúpida colectividad. Recuerda: la sociedad, la colectividad, no tiene alma; el alma pertenece al individuo. Por eso, quienes pertenecen a la colectividad están destruyendo toda posibilidad de ser almas.
No importa si pintas, esculpes o haces zapatos; si eres jardinero, agricultor, pescador o carpintero: no importa. Lo que importa es: ¿estás poniendo tu alma entera en lo que estás creando? Entonces tus productos creativos tendrán algo de la cualidad divina.
No estoy diciendo que renuncies al sexo; estoy diciendo que lo transformes. No tiene por qué quedarse solo en lo biológico: llévale algo de espiritualidad. Mientras haces el amor, medita también. Mientras haces el amor, sé como una oración. El amor no debe ser solo un acto físico; vierte tu alma en él.