La música es el movimiento del sonido para llegar al alma y educar su virtud.
La música tiene la capacidad de tocar las regiones más íntimas del alma, y la música da alas a la imaginación.
El conocimiento del alma es la única verdad universal y la única sabiduría: todo el otro conocimiento es transitorio.
La música y el ritmo encuentran su camino hacia los lugares secretos del alma.
Las cualidades que un hombre busca en su amado son las características de su propio alma, tanto si lo sabe como si no.
Las palabras falsas no solo son malvadas en sí mismas, sino que infectan el alma con el mal.
Para que el hombre tenga éxito en la vida, Dios le proporcionó dos medios: educación y actividad física. No por separado, uno para el alma y el otro para el cuerpo, sino para ambos juntos. Con estos medios, el hombre puede alcanzar la perfección.
Si la cabeza y el cuerpo han de estar bien, debes comenzar por curar el alma.
Pensar es el alma hablando consigo misma.
El propósito de la educación es dar al cuerpo y al alma toda la belleza y toda la perfección de las que son capaces.
No debes sanar el cuerpo sin el alma, porque este es el gran error de nuestro tiempo al tratar el cuerpo humano.
La educación en música es la más soberana porque, más que cualquier otra cosa, el ritmo y la armonía encuentran su camino hasta el alma más íntima y se apoderan de ella con la mayor fuerza.