Jesús se alegra de venir con nosotros, como la verdad se alegra de ser dicha, como la vida se alegra de ser vivida, como la luz se alegra de ser encendida, como el amor se alegra de ser amado, como la alegría se alegra de ser dada, como la paz se alegra de ser difundida.
En cuanto a ciertas faltas menores, debemos creer que, antes del Juicio Final, hay un fuego purificador. Quien dice la verdad afirma que quien pronuncie blasfemias contra el Espíritu Santo no será perdonado ni en esta era ni en la era venidera. De esta frase entendemos que ciertas ofensas pueden ser perdonadas en esta era, pero otras en la era venidera.
Donde haya discordia, llevemos armonía. Donde haya error, llevemos verdad. Donde haya duda, llevemos fe. Donde haya desesperación, llevemos esperanza.
El Señor me llamó por el camino de la sencillez y la humildad, y por ese camino me ha mostrado la verdad para mí y para quienes creerán e imitarán. Y por eso deseo que no me pongáis ninguna regla: ni la de san Agustín, ni la de san Benito, ni la de Bernardo, ni ninguna forma de vida; sino aquello que el Señor me mostró y me dio misericordiosamente.