El alma encarnada, al haber realizado la verdad sobre el Yo, se libera del pesar y obtiene la meta que se desea.
Por la reflexión, el razonamiento y las instrucciones de los maestros, se conoce la verdad. No por abluciones, no por hacer donaciones, ni por realizar cientos de ejercicios de control de la respiración.
¿Qué es la indagación sobre la Verdad? Es la firme convicción de que el Yo es real, y que todo lo demás, distinto de Eso, es irreal.
Incluso después de que la Verdad se ha realizado, permanece esa impresión fuerte y obstinada de que uno todavía es un ego: el agente y el que experimenta. Esto debe eliminarse cuidadosamente viviendo en un estado de identificación constante con el supremo Ser no dual. La Plena Vigilia es el cese eventual de todas las impresiones mentales de ser un ego.