En una persona que comprende el sí mismo no puede haber ego, no puede haber odio hacia nadie. Solo puede haber amor, y compasión para quienes son desafortunados. Ese es el conocimiento de la verdad.
Las lágrimas de la separación entre dos vaishnavas, cuando se basan en el conocimiento y la verdad, son una de las experiencias espirituales más elevadas y más purificadoras de todas.
El propósito de las perturbaciones en nuestra vida es romper nuestra complacencia, darnos una sensación de que realmente necesitamos sumergirnos más en la corriente constante de la verdad, que es estable y pacífica.
Nada espiritual puede entenderse realmente en verdad sin la misericordia del Señor. No podemos comprender a Krishna con nuestra inteligencia, memoria ni con ningún talento o atributo material. Usamos todas esas cosas en Su servicio.
Dios ama a cada uno de nosotros, estemos donde estemos o no, hagamos lo que hagamos o no; nada puede cambiar esta única verdad eterna: EL SER SUPREMO NOS AMA INCONDICIONAL Y ETERNAMENTE.
Solo podemos saber en la medida en que Dios se revela a nosotros. Porque, de manera factual, todo lo que vemos, para cuando llega a nuestra conciencia, está filtrado a través de nuestra mente contaminada y nuestro ego desconcertado. Entonces, ¿qué podemos realmente saber en verdad? Esta es la condición del alma.
No podemos crear armonía artificialmente solo con tratados de paz. La armonía real debe basarse en la verdad: en lo que realmente tenemos en común, en cuál es nuestra conexión real entre nosotros.