Si la iluminación llega primero, antes de pensar, antes de practicar, tu pensamiento y tu práctica no serán centrados en el yo. Por iluminación entiendo creer en nada, creer en algo que no tiene forma ni color, que está listo para tomar forma o color. Esta iluminación es la verdad inmutable. Es sobre esta verdad original que nuestra actividad, nuestro pensamiento y nuestra práctica deben basarse.
Como no podemos aceptar la verdad de la transitoriedad, sufrimos.
Aceptar alguna idea de la verdad sin experimentarla es como pintar un pastel en papel que no puedes comer.
No es después de comprender la verdad que alcanzamos la iluminación. Realizar la verdad es vivir—existir aquí y ahora.
La verdad más alta es daiji, traducida como dai jiki en los textos chinos. Este es el tema de la pregunta que el emperador le hizo a Bodhidharma: "¿Cuál es el Primer Principio?" Bodhidharma dijo: "No lo sé". "No lo sé" es el Primer Principio.
Sin ignorar el lado objetivo de la verdad, también tiene que ser subjetiva. La enseñanza entera de Buda es para ti: algo que puedes saborear. No algo que creer, sino algo que descubrir, que experimentar.
Una persona iluminada no ignora las cosas y no se aferra a las cosas, ni siquiera a la verdad.
La fe es un estado de apertura o confianza... En otras palabras, una persona que es fanática en asuntos de religión y se aferra a ciertas ideas sobre la naturaleza de Dios y del universo, se convierte en alguien que no tiene fe en absoluto. En cambio, están sujetando con fuerza. Pero la actitud de la fe es soltar y volverse abierto a la verdad, sea cual sea lo que resulte ser.
Sin aceptar el hecho de que todo cambia, no podemos encontrar una perfecta serenidad. Pero, desafortunadamente, aunque es verdad, nos cuesta aceptarlo. Como no podemos aceptar la verdad de la transitoriedad, sufrimos.