Un día nacemos y un día tenemos que partir. No se sabe ni se garantiza cuándo partiremos. Puede ser cualquier día, cualquier momento, cualquier instante, cualquier aliento.
¿Cómo preparamos de antemano nuestros cuerpos y nuestras vidas? A través de nuestro propio karma. Cada momento en que hacemos algo, la impresión de ese karma permanece dentro de nosotros. La suma total de esas impresiones kármicas nos dirige hacia dónde ir y qué hacer. Por ejemplo, ir a un retiro espiritual fue una agregación de karma. Primero apareció el pensamiento; quizá alguien te habló de ello. Luego se manifestó el deseo de ir. Después planeaste cómo tener vacaciones del trabajo, cómo organizar el dinero, cómo viajar y qué ropa necesitabas. Tuviste que realizar muchos karmas solo para un deseo, y la suma total de ese karma y la agregación de la planificación se llama prakalpita, pre-pensado o previamente planeado.
Esto significa que, si he de atravesar todas estas experiencias, que sea así. Pero no debo olvidarte nunca; que mi mente esté siempre en Ti. Con cada respiración, en cada momento, intenta ser consciente de quién eres verdaderamente.
No desperdicies tu precioso tiempo. No desperdicies tu mente. No desperdicies tu palabra. No desperdicies tu pensamiento. Cada momento en Dios.