En el momento en que conoces tu ser real, no tienes miedo de nada. La muerte da libertad y poder. Para ser libre en el mundo, debes morir al mundo. Entonces el universo es tuyo; se convierte en tu cuerpo, una expresión y una herramienta. La felicidad de estar absolutamente libre no se puede describir.
Ni por un momento pienses que eres el cuerpo. No te des ningún nombre, ninguna forma. En la oscuridad y el silencio se encuentra la realidad.
Así como cada gota del océano lleva el sabor del océano, así cada momento lleva el sabor de la eternidad.
Cuando se necesita esfuerzo, aparecerá el esfuerzo. Cuando la ausencia de esfuerzo se vuelve esencial, se afirmará. No necesitas empujar la vida. Solo fluye con ella y entrégate por completo a la tarea del momento presente.
La esencia de la santidad es la aceptación total del momento presente, la armonía con las cosas tal como ocurren.
Cuando crees que eres una persona, ves personas por todas partes. En realidad no hay personas: solo hilos de recuerdos y hábitos. En el momento de la realización, la persona cesa.
Para mí, el instante de la muerte será un momento de júbilo, no de miedo. Lloré cuando nací y moriré riendo.