Las personas destinadas a encontrarse lo harán, aparentemente por casualidad, en el momento exacto.
La buena noticia es que, en el mismo instante en que decides que lo que sabes es más importante que lo que te han enseñado a creer, habrás cambiado de marcha en tu búsqueda de la abundancia. El éxito viene de dentro, no de fuera.
Escribe en tu corazón que cada día es el mejor día del año. Es rico quien posee el día, y nadie posee el día si lo deja invadir con inquietud y ansiedad. Termina cada día y da por concluido. Has hecho lo que pudiste. Sin duda se colaron algunos errores y absurdos. Olvídalos tan pronto como puedas; mañana es un día nuevo: empieza bien y serenamente, con un espíritu demasiado alto como para que te agobie tu vieja tontería. Este nuevo día es demasiado valioso, con sus esperanzas e invitaciones, como para desperdiciar un momento en los «ayeres».