La muerte puede llamar en cualquier momento. Cada momento, todos se están acercando a la muerte.
El swami no puede darte paz mental; tú debes trabajar por ella. Primero, deja de cuestionar y pregunta: «¿quién soy yo?». Este es mi cuerpo, mi mente, mi inteligencia. Pero ¿quién es ese «Mío»? ¿Quién es el que reclama la propiedad de aquello que se declara «mío»? «Mío» indica propiedad. Ese «Mío» es la vida. Mientras la vida esté en el cuerpo, existe esta conexión entre el «mío» y el intelecto: «mi» cuerpo, «mi» casa, «mi» tierra. Pero en el momento en que quitas la vida del cuerpo, ya no hay «mío» ni sentido de posesión. La vida es Dios.
Cada momento es el momento correcto.
En ocasiones anteriores en que Dios encarnó en la Tierra, la dicha de reconocerlo en la encarnación fue concedida solo después de que la encarnación física hubiera dejado el mundo, a pesar de la abundancia de evidencias de Su Gracia. Pero reflexiona un momento sobre esta Manifestación de Sathya Sai: en esta era de materialismo desenfrenado, incredulidad agresiva e irreverencia, ¿qué es lo que hace que reciba adoraciones de todos los rincones del mundo? Te convencerás de que la razón básica es que esta es la Divinidad supramundana en Forma Humana.